lunes, 22 de diciembre de 2014

Lo mismo de siempre.

  Nadie quiere a una gorda.


 Despertar tarde sólo por no desayunar y así consumir menos calorías y ver a tu padre que te obliga a tomar un alimento... Es triste pero es lo mismo de siempre.
 A veces lo guardo y otras lo tiro, a veces lo vomito, a veces sólo lo observo y otras veces no soporto la tentación y me lo como. Es entonces cuando comienza el ciclo de cada día...
Comer- sentirse culpable- intentar vomitar pero es demasiado tarde - sentirte peor- ir a dormir.
Y el ciclo se repite todos los días, todos y cada uno de mis miserables días y aquí estoy, aguantando, siempre aguantando.

Después de días de tristeza y soledad, comienzas a sentirte bien contigo misma, comienzas a ver números en la báscula cada vez más bajos y eso hace que tu autoestima aumente un poquito, sólo para sobrevivir un día más.

Todo marcha bien, hasta que alguien te recuerda lo gorda que eres, lo asquerosa que estás y lo peor es que te la crees y no puedes hacer nada, porque no tienes la fuerza suficiente para afrontarlo ya que sabes que es verdad y que no se equivocan.
No tienes el autoestima suficiente para decirles que estás conforme con tu cuerpo porque sabes que no lo estás, tampoco tienes la fuerza para decirles que es asunto tuyo y que no les importa porque sabes que a ti, más que a nadie, te importan las críticas de los demás y lo soportas, porque así has crecido y es lo mismo de siempre.

 Dice: Skinny Love Ana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario